miércoles, 3 de julio de 2013
Primera Crónica General
"Los cristianos acogieronse a la cabeça daquell otero, et estando allí todos llegados en uno, rogaron a Dios de todos sus coraçones, llorando mucho de los oios, faziendol priezes et rogandol que los non desamparasse, mas que los acorriesse en aquella priessa en que eran. Et ellos faziendo sus oraciones assi como dezimos, adurmiose el rey don Ramiro, et appareciol estonces en suennos el apostol sant Yague et dixol: «sepas que Nuestro Sennor Jhesu Cristo partio a todos los otros apostoles mios hermanos et a mi todas la otras prouincias de la tierra, et a mi solo dio a Espanna que la guardasse et la amparasse de manos de los enemigos de la fe». Pues que el apostol ouo dicho al rey don Ramiro estas palabras, allegose mas a ell, et tomol a la mano et apretogela yaquanto et dixol de cabo: «rey Ramiro, esfuerça en tu coraçon, et sey bien firme et fuerte en tus fechos, ca yo so Yague, el apostol de Jhesu Cristo et vengo a ti por ayudarte contra estos tus enemigos. Et sepas por uerdad que tu uençras cras en la mannana con el ayuda de Dios a todos estos moros que te agora tienen cercado. Et digote que tomaran y muerte muchos de los tuyos, a los que esta apareiada la gloria de dios et la su folgança que siempre durara. Et por que non dubdes nada en esto que te yo digo ueer medes cras andar y en la lid en un cauallo blanco con una senna blanca, et gran espada reluzient en la mano. Et uos luego por la grand mannana confessaruos edes de todos uuestros peccados muy bien, et recibredes el cuerpo et la sangre de Nuestro Sennor Dios et nuestro Saluador; et pues que esto ouieredes fecho, non dubdedes nada de yr ferir en la hueste de los barbaros, llamando `Dios, ayuda, et sant Yague!', ca ciertamientre sepas que todos los metredes a espada et los mataredes». Pues quel esto ouo dicho ell apostol fuesse delante del.
El rey don Ramiro desperto luego que el apostol se tiro delante, et fizo luego llamar los obispos et los abades et todos los altos omnes de su hueste, et dixoles aquella uision que uiera. Ellos quando lo oyeron, dieron gracias a Dios et alabaron el su nombre, et fizieron todo lo al assi como les era mandado del apostol, et fueron luego entrar en la fazienda et lidiar con los moros. Otrossi el apostol sant Yague fue y luego con ellos, assi como les el prometiera, et esforçaualos a la batalla, et firie el mismo muy de rezio en los moros, assi como a ellos semeiaua. Los cristianos, quando uieron a sant Yague, fueron muy esforçados, et fiando en el ayuda de Dios et del apostol sant Yague, començaron de ferir en los moros muy de rezio, dando grandes uozes et diziendo: «Dios, ayuda, et sant Yague!» Los moros fueron luego al ora uençudos; et murieron y bien LXX uezes mill dellos, assi como cuenta la estoria. Et los otros que escaparon, fuxieron todos los que pudieron foyr [. . .] Et desde aquel dia adelante ouieron et tomaron los cristianos en uso de dezir en las entradas de las faziendas et en los alcanços de los moros sus enemigos mortales: «Dios, ayuda, et sant Yague».
Primera Crónica General
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"Bazur, el Mago, levanta la oscuridad y la tormenta", Folio de una Shahnama (Libro de los Reyes) Abul Qasim Firdausi (935-1020)
Durante una batalla entre los iraníes y los turanios, un hechicero llamado Bazur (que se muestra aquí en una capa azul) se sube a la cima de una montaña y crea una tormenta de nieve que envuelve a las fuerzas iraníes. En la confusión que siguió, el ataque de los turanios causó grandes bajas.
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7/03/2013 12:54:00 a. m.
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LUIS DE GÓNGORA (Cuando pitos flautas)
LUIS DE GÓNGORA (Cuando pitos flautas)
San Pedro penitente (detalle)
Juan de Ribera (Lo Spagnoletto) (España, Játiva 1591–1652 Nápoles, Italia)
Esta pintura, fuerza expresiva y de excepcional invención formal, representa San Pedro en el momento en el que - con los ojos enrojecidos por las lágrimas y las manos juntas en oración - que reconoce su negación de Cristo. Español de nacimiento, Ribera se trasladó a Italia cuando era un hombre joven y está documentado en Roma desde 1612. De inmediato se convirtió en uno de los seguidores más importantes e influyentes del estilo de Caravaggio. El arte de Ribera fue fundamental en el desarrollo de la pintura en Europa en el siglo XVII. Esta es una de sus primeras pinturas, que se menciona por primera vez en 1644 en la colección del cardenal Benedetto Monaldi Baldeschi en Roma.
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7/03/2013 12:53:00 a. m.
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Tratados de caballería
Tratados de caballería
Los nuevos soldados, los caballeros, son armados de acuerdo con unos ritos determinados y deben vivir según normas que pronto aparecen recogidas en los tratados de caballería.
El primero y más completo de estos tratados en la Península es el título 21 de la Segunda Partida de Alfonso X el Sabio, en el que se basarán autores como Ramón Llull en su Libre qui es de l'Ordre de cavallería o el infante don Juan Manuel, que dedica al tema los capítulos 18 y 19 del Libro del Cavallero et del Escudero.
Tanto Alfonso X como Llull buscan el precedente del caballero en el término latino miles que, según las Etimologías de San Isidoro, indicaba que era elegido entre mil.
Uno y otro hacen referencia a las virtudes del caballero (cardinales y teologales). a los conocimientos que necesita, a sus costumbres y habilidades, a su lealtad, a su conocimiento del caballo y de las armas, a definir quién puede armar caballero y con qué ceremonial, a explicar cómo deben vestir y hablar los caballeros y a definir su misión y el honor que les es debido.
De acuerdo con Llull, cuya obra cito siguiendo el estudio de Pere Bohigas. el caballero fue inicialmente el más noble entre mil, al que se dio el caballo. el animal más noble, las mejores armas y el señorío sobre los demás: las gentes aran, cavan y pasan trabajos para que la tierra dé frutos de los que vivan el caballero y sus animales. .
Los hijos de caballeros pueden serlo a su vez, pero antes deben aprender el oficio actuando de escuderos, de servidores de un caballero, cuya misión es mantener y defender la fe católica. contribuir a la gobernación de la tierra .... desempeñar oficios reales, mantener y defender a su señor, hacer cumplir la justicia, ejercitarse en las armas, mantener la tierra, defender a viudas, huérfanos y hombres desapoderados, tener castillo y caballos para guardar caminos y defender a los labradores, perseguir a los traidores y ladrones.
Lógicamente el caballero debe tener las cualidades físicas. requeridas por el ejercicio de las armas y las virtudes cristianas, así como valor, sabiduría, buen sentido, lealtad, misericordia, castidad y humildad.
A ellas cabe añadir la nobleza de sangre, aunque en circunstancias y por méritos excepcionales puede armarse caballeros a personas no pertenecientes a la nobleza.
El ceremonial, semejante, como luego veremos, al que se empleaba en la práctica, incluye una confesión previa de los pecados y la recepción de la eucaristía. La ceremonia debe tener lugar en fiestas que atraigan a muchos hombres y en la vigilia el escudero está obligado a ayunar y a velar en la iglesia.
Durante la misa el aspirante se ofrece al presbítero, como representante de Dios, y a la orden de la caballería y tras el sermón, el príncipe o el alto personaje que arma al nuevo caballero -necesita haber sido armado caballero él mismo con anterioridad, con la única excepción conocida del infante don Juan Manuel, según cuenta en el Libro de las armas- le ciñe la espada, le besa y le da un golpe en el hombro, después de lo cual el afortunado cabalga y se muestra ante la gente para que todos sepan que es caballero y que, en consecuencia, está obligado a defender el orden que ha recibido.
Las armas que recibe el caballero son símbolo de la nobleza de la caballería: la espada, en forma de cruz, significa que así como Cristo venció con la cruz, el caballero debe destruir a los enemigos de la cruz con la espada, símbolo de la justicia.
La lanza significa la verdad, la rectitud; y su hierro simboliza la fuerza que la verdad tiene sobre la falsedad. El pendón indica que la verdad se muestra a todos y que no tiene miedo del engaño; el casco es símbolo de la vergüenza: así como la vergüenza impide al caballero inclinarse a hechos viles, el casco defiende la cabeza, la parte más noble del hombre.
Las calzas de hierro que protegen pies y piernas recuerdan que el caballero debe tener seguros los caminos; el escudo que se interpone entre el caballero y su enemigo es símbolo de que el caballero está entre el rey y su pueblo ... y el simbolismo se extiende a las riendas, la gorguera, la maza, la silla, el caballo y su arnés ...
La última parte del tratado de Llull está dedicada al honor que conviene se haga al caballero, orden que es necesario reciban reyes, príncipes y señores de la tierra, porque si no tuviesen el honor que corresponde a caballero no merecen ser príncipes ni señores.
El caballero debe ser armado, porque es bueno y temido, porque es fuerte; alabado, porque es de buenos hechos; rogado, porque es privado y consejero de los reyes ...
Otros tratados, como el De Batalla, atribuido al canónigo barcelonés Pere Albert, el Sumari de Batalla a ultrança, de Pere Joan Ferre, o Lo Cavaller, de Ponç; de Menaguerra fijan las normas por las que han de regirse el riepto o duelo judicial, coincidiendo el primero en muchos puntos con el Fuero Real de Castilla; el segundo describe los preparativos del hecho de armas tenga éste o no base judicial, y el tercero es una reglamentación del torneo como pura manifestación de fuerza o de habilidad.
Imagen:
The Triumph of Fame; (reverse) Impresa of the Medici Family and Arms of the Medici and Tornabuoni Families
Giovanni di ser Giovanni Guidi (called Scheggia) (Italian, San Giovanni Valdarno 1406–1486 Florence)
Metropolitan
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7/03/2013 12:52:00 a. m.
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Reyes caballeros
Reyes caballeros
En las crónicas castellanas y catalanas de los siglos XIV-XV abundan los relatos sobre la armadura de caballeros, celebración de torneos y desafíos en los que, con frecuencia, los reyes son protagonistas -creación de órdenes especiales para distinguir a los caballeros más destacados- ... Ante la imposibilidad de recoger en un artículo de esta naturaleza todos estos hechos, centraremos nuestra atención en Alfonso XI de Castilla, el conde Ramón Berenguer de Barcelona y Pedro el Grande de Aragón.
Alfonso XI, considerado por muchos historiadores como el prototipo de rey enérgico que se opone a la nobleza, es, sin duda, un convencido de la superioridad de la nobleza y dentro de ésta de los caballeros para los que crea una nueva orden en la que sólo se admitiría a los más destacados.
Su coronación solemne coincide con su acceso a la caballería, pues, como dice su Crónica, porque este Rey era muy noble en el su cuerpo, tovo por bien de rescebir la honra de la coronación et otrosí honra de caballería: ca avía voluntat de facer mucho por honrar la corona de sus regnos.
Con su ejemplo arrastra a otros muchos y para todos se organizan fiestas sonadas en Burgos: allí se reciben los mejores paños del norte de Francia, de Flandes, de Inglaterra y de Italia, sin que falten las pieles de armiño; se preparan las espadas con adornos de oro y de plata y se comunica a los ricoshombres, infanzones e hidalgos del reino que el rey quería fazer a los más dellos caballeros et darles guisamiento de todo lo que oviesen menester para sus caballerías.
Y mientras los nobles preparan el viaje a Burgos, el rey acude a Santiago para hacerse armar caballero: como cualquier otro vela las armas en la iglesia compostelana, oye misa, ciñe sus armas y se hace dar el abrazo, la pescozada en el carriello por la imagen del apóstol Santiago que estaba encima del altar.
Armado caballero de esta forma, regresa a Burgos, donde se celebran grandes fiestas en su honor, en las que destacan los torneos y justas de los caballeros; los romeros que pasan en dirección a Santiago son interrogados y los caballeros invitados a combatir con caballos y armas facilitados por el rey; franceses, ingleses, alemanes y gascones compiten con los castellanos, a los que anima y da ejemplo personal el rey en Burgos y en las aldeas próximas, que también participan en la fiesta, pues cuando el Rey quería ir folgar algunas veces a las aldeas... mandaba que... le toviesen puesta la tabla para justar et que toviesen presto guisamiento de armas.
La fiesta de la coronación puede parecer al lector de hoy más próxima al fasto oriental de Las Mil y Una Noches que a la austeridad castellana: el monarca viste paños bordados de oro y plata adobados con aljofar, rubíes, zafiros y esmeraldas, y el caballo que monta tiene los arzones cubiertos de oro, plata y pedrería; de hilo de oro y plata son las faldas et las cuerdas de la siella.
Tras la coronación siguen las fiestas y los consabidos torneos caballerescos y un día más tarde se inicia la gran ceremonia de armar caballeros a 22 ricos hombres y cerca de un centenar de caballeros a los que Alfonso XI recibe en su palacio para comunicarles cómo tenía por bien que otro día rescebiesen del honra et caballería. acompañada de los regalos que el armador ofrece a los aspirantes: paños de oro y seda, espadas ...
Los aspirantes acuden en fila de dos precedidos de un escudero que lleva la espada; el rey está acompañado por sus guardas, tras los que se alinean quienes llevan las armas de estos caballeros noveles, pues la vela se hace sin armas, mientras que, por decisión del rey, la caballería se recibe armado de punta en blanco.
Los caballeros procederán un día más tarde a armar nuevos caballeros. Pedro Fernández armó a trece et dioles paños et armas y lo mismo hicieron Juan Alfonso de Alburquerque, Ruy Pérez Ponce y los demás miembros de la nobleza.
Ya antes de esta caballería múltiple había demostrado Alfonso XI sus condiciones caballerescas al crear la Orden de la Banda para incitar a sus súbditos a usar el menester de caballería; el nombre de la Orden procedía de la banda, ancha como la mano, que adornaba los vestidos de los miembros desde el hombro izquierdo hasta la falda; al recibir la banda el caballero juraba y prometía que guardase todas las cosas de caballería.
Estos caballeros serían los protagonistas de los torneos convocados por el rey para mantener en forma a sus nobles en época de paz faciendo torneos et poniendo tablas redondas et justando; en Valladolid combaten los caballeros de la Banda contra caballeros y. escuderos de la ventura.
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imagen:
Casco de finales del siglo XV
Este casco tradicionalmente se dice que ha sido el de Abu Abd Allah Muhammad, conocido en Occidente como Boabdil, el último rey nazarí de Granada (r. 1482 a 1483 y nuevamente desde 1487 hasta 1492). Si esto es así, es el único ejemplo conocido de la armadura de todo el periodo nazarí en España (1230-1492). El casco tiene la forma de una celada española típica de finales del siglo XV. Los recortes en los ojos, sin embargo, se inspiraron en los cascos islámicos. La extraordinaria riqueza decorativa, que incluye esmaltes cloisonné y diseños finamente labrados en pan de oro, tiene estrechos paralelismos con otros accesorios nazaríes espada y joyas. El hecho de que el recipiente se ha perforado para adaptarse a los esmaltes y está forrado con planchas remachadas para apoyarlos, sugiere que el casco se ha creado exclusivamente para uso ceremonial.(Metropolitan)
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7/03/2013 12:51:00 a. m.
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LOS ANGELES EN LA LITERATURA MEDIEVAL
LOS ANGELES EN LA LITERATURA MEDIEVAL
José Manuel Marín Ureña
En El libro de los enxemplos concurren algunos relatos en los que ya se aprecia una tradición que establece no sólo un ángel custodio sino también un demonio individual, de modo que todo mortal se halla bajo la influencia constante del bien y el mal. Si el laconismo es la directriz seguida por la Biblia en la aportación de datos sobre los ángeles custodios, la figura de un diablo personal no obtiene ningún acercamiento. Sólo hay un comentario de San Pablo en el que cabría vislumbrar la existencia de esta entidad, aunque a veces se ha entendido que las palabras del apóstol ocultan una referencia a una enfermedad que sufría: “Y a fin de que por la grandeza de las revelaciones, no me levante sobre lo que soy, me ha sido clavado un aguijón en la carne, un ángel de Satanás que me abofetee, para que no me engría.” (2Cor., 12, 7). Lo que bíblicamente es un vacío, literariamente es una realidad. De este modo, en el ya aludido El libro de los enxemplos figura una narración en la que un monje llamado Geraldo goza de la virtud de poder visualizar el ángel bueno o el demonio que, en forma de estrella negra, acompaña a cada individuo (Sánchez de Vercial, 1860, 479). En esta historia no se plantea una cohabitación entre ángel y demonio sino la presencia de uno de ellos dependiendo de la conducta de la persona. Una simultaneidad que sí se manifiesta en el exemplum CCLXI, donde un hombre santo contempla a un monje rodeado de un diablo que va adoptando diversos aspectos femeninos y un ángel indignado por la indolencia del religioso en sus ocupaciones cristianas. Postula una posición intermedia a las dos situaciones vistas en los textos anteriormente comentados el relato CCLXV, en el que el ángel y el demonio cercan a la vez a un mortal pero con diferencias de proximidad de acuerdo con la fe demostrada por el individuo sobre el que concurren. Será en esta pequeña prosa la oración el condicionante que atrae al ángel hacia su protegido y aleja al demonio, aunque su poder se sostiene como amenaza constante.
Otro ámbito en el que el ángel comporta una importancia destacada es en los viajes de almas. Frecuentes eran las narraciones de combates que se entablaban por la posesión de las almas de los hombres entre diablos y personalidades de la corte divina. Con el fin de conseguir la salvación del mortal se devolvía el alma al cuerpo, pudiendo de esta forma realizar una penitencia. Serán habitualmente los ángeles los que se encarguen de transportar el alma al cuerpo promoviendo la resurrección de un individuo. En la Vida de Sanct Isidoro del Arcipreste de Talavera, una mujer relatará una vivencia personal de ultratumba al referir cómo su alma y la de su hijo fueron atrapadas por los demonios, pero el poder de la oración de San Isidoro liberó sus almas, siendo devueltas a sus cuerpos por la intercesión de una criatura celestial: “E vino luego un Ángel e tornónos a los cuerpos.” (Martínez de Toledo, 1962, 104).
En esta ligazón de los ángeles con las almas sobresale su especialización como psicopompos o guía de almas. Ya en la mitología grecolatina son varias las personalidades que desempeñan la labor de psicopompo. Por encima de todos, destaca la figura de Caronte y su barca, pero también Hermes tenía a su cargo el conducir a los infiernos las almas de los muertos que serían sometidas a juicio ante el tribunal de Minos, guiando de nuevo estas almas a la tierra, después de haber transcurrido mil años desde que les sorprendiera la muerte, para introducirlas en cuerpos nuevos (Humbert, 1990, 67). Orfeo se convierte por breve espacio de tiempo en guía de almas al acompañar a su Eurídice en su salida de los infiernos, mas su ansiedad lo hará fracasar. La asociación de esta tarea de conductor de almas a los ángeles no es algo innovador, pues puede verificarse en la misma Biblia. En el episodio del rico Epulón y Lázaro, este último es transportado por los ángeles al morir a los brazos de Abraham: “Y sucedió que el pobre murió, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.” (Luc., 16, 22). Conocemos también a través de las Sagradas Escrituras que el Arcángel Miguel está al cuidado de las almas de los difuntos y es él quien las pasará el día del Juicio Final separando a los elegidos y a los réprobos.
Son numerosos los testimonios literarios medievales que nos muestran a los ángeles orientando a las almas en su andadura hacia el empíreo, mas hay un sector sobre el que siempre se resalta este hecho con la pretensión de glorificar sus personalidades, los santos. Las obras hagiográficas medievales configuran como tópico constructivo la revelación de la ascensión del alma de los santos cuando fenecen. Así, podemos leer cómo los ángeles van recogiendo las almas de estos bienaventurados en la Vida de San Isidoro (Martínez de Toledo, 1962, 152), la Vida de Santo Domingo de Silos (Berceo, 1992, 131), el Poema de Santa Oria (Berceo, 1992, 188) o la Vida de San Millán de la Cogolla (Berceo, 1967, 131), aunque en la Vida de San Ildefonso será la virgen la que traslade al alma (Martínez de Toledo, 1962, 60).
[...]
Estelas de los ángeles celestiales en la literatura medieval española
José Manuel Marín Ureña (2004)
( Demonio desnudo rodeado por una serpiente, tras el Juicio Final de Miguel Ángel, y otros estudios. Giovanni Ambrogio Figino (italiano, Milan Milan 1548-1608))
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7/03/2013 12:50:00 a. m.
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VIGILANDO EL VALLE DE MANZANEDO (Burgos)
VIGILANDO EL VALLE DE MANZANEDO (Burgos)
Libro de bitácora.
26, agosto
16,45 – San Miguel de Cornezuelo, en obras y con andamios, podemos entrar al interior, también con andamios, melón en la escalera que sube a la torre.
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Quizá lo menos admirado de esta iglesia románica sea su torre. Sin embargo nos llamó la atención, y de ahí el título del post, "Vigilando....", el busto que culmina la torre bajo la cruz. Seguramente este vigía fue entronizado una vez construida la torre, y por su tosca factura pudiera ser algún resto románico del complejo religioso.
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7/03/2013 12:48:00 a. m.
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Condes de Barcelona
Condes de Barcelona
También entre los condes de Barcelona-reyes de Aragón abundan los personajes caballerescos como el buen conde que recibe Provenza en pago de sus virtudes, o como Pedro el Grande, que no duda en arriesgar sus conquistas y su propia seguridad para dejar a salvo su honor de caballero.
Bernat Desclot en su crónica o Llibre del rei en Pere, mezclando diversas leyendas, atribuye a un conde de Barcelona innominado, pero que pudiera ser Ramón Berenguer IV, un viaje a Alemania para salvar el honor de la emperatriz, acusada de haberse enamorado de un caballero de la corte y sospechosa de haber llevado su amor hasta límites no permitidos.
Los acusadores se ofrecieron a defender su declaración en el campo del honor en el plazo de un año y un día, fecha en la que combatirían de dos en dos contra quien osara defender a la emperatriz; si ésta no encontrara defensores o si sus campeones fueran derrotados, la dama sería quemada ante todo el pueblo.
Olvidando sus deberes y los favores recibidos de la emperatriz, los caballeros alemanes se desentendieron del asunto y tan sólo un juglar tomó la defensa de la dama exponiendo su triste situación en las cortes europeas hasta llegar a la noble ciudad de Barcelona, donde fue recibido por el conde, que se apresuró a reunir a sus nobles para comunicarles su deseo de ir a Alemania acompañado tan solo de un caballero.
Las protestas y los ofrecimientos de los catalanes, que se mostraron dispuestos a secundar a su conde en número de quinientos o mil, no sirvieron de nada: el conde iría acompañado de un noble y de diez escuderos, porque, dispuesto a llevar a cabo la hazaña, quería hacerlo con humildad, no quería ser conocido.
Ante el emperador se presentó como un caballero de España, deseoso de salvar el honor de la emperatriz siempre que antes se le permitiese hablar con ella, que yo sabré por sus palabras si dice verdad; si es culpable, no combatiré por ella, mas si conozco que dice verdad mi compañero y yo combatiremos contra otros dos caballeros alemanes, los que quieran.
Tras la conversación, en la que se comprometió a honrar la caballería que he recibido, se ofreció a combatir él solo contra dos caballeros, de uno en uno, por haber huido el noble provenzal que le había acompañado desde Barcelona. Muerto el primer retador, el segundo se negó a combatir y confesó que había acusado a la emperatriz por envidia y mala voluntad.
Cumplida su misión caballeresca, el conde volvió a Barcelona y hasta allí llegó la emperatriz, enviada por el emperador, para rogarle tornase a la corte alemana a recibir el galardón obtenido en buena lid: la tierra y el título de marqués de Provenza.
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El triunfo de la Fama (detalle)
Fecha: ca. 1502-4
Flamenco, probablemente Bruselas
Metropolitan
Uno de los tapices del Renacimiento mejores que ha aparecido en el mercado en el siglo XX, esta pieza es extraordinaria por su condición, color y composición armoniosa. Fama está leyendo en un atril, rodeado de escritores inmortalizados por sus obras. Su triunfo sobre la muerte es representada por las tres Parcas bajo sus pies, mientras que arriba, Atropos, el futuro que corta el hilo de la vida, aparece de nuevo, volando hacia la boca del infierno. A continuación, una rica alfombra de flores, algunos en flor, algunos han ido a semilla-se hace eco del tema de la mortalidad, y el orbe la mano de la Fama en, coronada con una cruz, coloca el tema en un contexto claramente cristiano. Basado en parte en el poema I Trionfi de Petrarca, el tapiz pertenecía a un grupo de seis que representan los triunfos del amor, la castidad, la muerte, la fama, la hora y la religión. El juego es el primer tratamiento conocido del tema en el tapiz. Documentado en una colección ducal española a finales del siglo XIX, el tapiz se corresponde exactamente con uno en un juego comprado en 1504 por Isabel, reina de Castilla y Aragón.
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7/03/2013 12:47:00 a. m.
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